Wenyuri

Pongamos un poco de música para conocer a esta Ampurdanesa de adopción.

Porque la ilustración no termina en una hoja en blanco ni en un lápiz del 2b; hoy os presentamos una dama que crea seres blanditos, una madre que cuenta cuentos rellenos, una ilustradora que cambió el grafito por la aguja y el papel por las telas, una diseñadora en 3d, pero analógica. Pero sobre todo: os traemos una chica llena de talento que crea ilustraciones blanditas y achuchables.

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Amanece en la Empordà y el sol se cuela en una casita como de cuento, en un pueblo con un topónimo muy muy largo, una casita rodeada de ríos y bosques para perderse y encontrar la inspiración, entre las musas que dejaron olvidadas los griegos cuando en esas tierras vivían. En ese enclave mágico, mitológico y embriagador, esta ilustradora crea y desarrolla su particular imaginario blandito. Un imaginario lleno de detalles minúsculos que se pierden con media puntada, con fibras que se retuercen unas con otras como dos amantes a la luz de la luna y con una increíble frescura. Sus creaciones están llenas de dulzura, de vida, de una ternura tan especial, que hasta Gepetto celoso se pondría al observar como sin ayuda de ningún hada, estas ilustraciones blanditas parecen que cobran vida cuando un rayo de sol atraviesa las fibras y llega a su corazón de miraguano.
Y aunque Wen ha encontrado su camino en las telas, no ha olvidado ni ha dejado de lado la ilustración tradicional, que como si de un espejo se tratase, el papel con pigmentos habla con la tela llena de puntadas; como un enamorado prepara su discurso antes de declararse. Esta simbiosis hace que lo blandito sea ilustración y la ilustración sea blandita.

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Entrar en su webbehance y facebook, para saber más de ella. Y en su tienda para comprar todo

Y se enfrentó a nuestro cuestionario así de bien:

Y tú, de quien eres:
Originaria del Vallés Occidental y Ampurdanesa de adopción. Soy más de campo que una amapola.

Mi primer pincel/aguja:
Mi primera aguja se la robé a mi madre pero no recuerdo cuánto hace de aquello… mucho.

La inspiración está amarrada a buen puerto o es libre cual pirata:
A la señora inspiración la agarro bien de las orejas las pocas veces que se le ocurre asomarse a mi taller.

El mundo entre telas o el salto del lápiz a la aguja:
Mi carrera como ilustradora (de lápices) fue bastante corta… por suerte, en seguida me di cuenta que materializar mis ideas en tela me resultaba más sencillo y fluido que hacerlo con líneas y manchas. Así que cambié la Wacom por la máquina de coser.

Como gladiador eres más de espada y escudo o de tridente y red:
De tridente y red, por supuesto! (Me gusta trabajar con herramientas punzantes e hilos, ya sabes..)

Internet y sus primas las redes sociales:
Ay! Mis necesarias y distractoras amigas… Quizás un día les pague unas vacaciones, se lo merecen.

Referentes y espejos en los que mirar:
En el top 1 situamos a Felt Mistress. Todo aquel al que le gusten los monstruos y trabajar con fieltro ya sabe de quien hablo. Otra artista que admiro por su trabajo tan polifacético es Jess Quinn: lo mismo pinta cuadros, que cose o modela con Clay. Y tiene un gran abanico de estilos que llega a desconcertar (en el buen sentido). Dentro de nuestra geografía me pido a Misako Mimoko. Y es que ella se hace la creatividad encima, literalmente.

La rutina del día a día:
Me levanto a las 8 y desayunamos en familia. Acto seguido salgo a la terraza para comprobar que mis plantas crecen adecuadamente. Ok, todo en orden. Salgo a caminar por el bosque. Después de eso ya puedo sentarme a trabajar (no sin antes comprobar que en el mundo virtual todo esté en orden también, claro). A las 6 de la tarde voy a buscar a mi hija al cole. A partir de esta hora ya no estoy para nadie, soy todita de ella.

Como meteoróloga de la ilustración, ¿qué tiempo hará mañana?:
Si todo el mundo es honesto consigo mismo y sus principios morales hoy, mañana brillará el sol en el cielo de la ilustración.

Algo picadito: Nueces….ñam!
Un color: Rojo, SIEMPRE.
Una herramienta: Estar de mente presente.
Un museo: Alguno que contenga arte aborigen. Me fascina.
Un salto: Quizás con stop motion.
Caliente: Ese polar de Decathlon que me ha salvado la vida durante los fríos días de invierno en mi gélido taller.
Un miedo: Despertarme sin manos.
Un viaje: ¿Sólo uno? va, comienzo por Islandia. Me gusta el frío.
Las palomitas: Mi dietista me las ha prohibido.
Recargo las pilas: Con mis paseos matutinos por el campo. 

¿Por qué las ilustradoras son Bellas?
Porque fabricamos colágeno mientras dormimos.

Teresa Bellón

Arrancamos la tercera temporada con una chica que nos transporta a la materialidad de las masa de color en escenas de amor inocente: Teresa Bellón.

Maritere aunque nació en la tierra de los perretes, los pajaretes, los orzollas, las navajas y donde un viejo y una vieja en la mitad de su viaje se tomaron un descanso, pronto se traslado a Madrid, donde cambió esos pájaros por gatos en los tejados. Y allí entre cielos naranjas, edificios grises y el frío asfalto, ella encontró los colores perdidos y les dio una oportunidad, un sentido, una historia y los convirtió en poesía.

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Con un estilo naïf de colores planos y recordando continuamente la manufactura artesanal de esta profesión que es la ilustración; nos presenta historias de lo cotidiano, fábulas clásicas y momentos ácidos cargados de humor, como si una rodaja de limón estuviera rebozada en peta-zeta. Pero la historia es siempre accesible y directa en ese baile continuo que es la comunicación. Esto lo consigue gracias sus formas simples, a las líneas seguras, a esos colores limpios, primarios e intensos que salvó de la ciudad y que se mezclan; entre texturas, composiciones y estructuras casi infantiles aunque trabajas en detalle y concepto. Con estos ingredientes la señorita Bellón consigue hipnotizarnos con sus colores para embriagarnos de amor y ternura para recuperar ese humor irónico inocente que tantas risas nos dio, cuando Jaimito hablaba con su madre.

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Entrar en su webbehance y facebook, para saber más de ella.

Y se enfrentó a nuestro cuestionario así de bien:

Y tú, de quien eres:
Soy un poco de Albacete y un mucho de Madrid.

Mi primer pincel:
Los lápices de colores de mi madre. Eran de los buenos. Yo tendría 5 años cuando empecé a usarlos. Como buena niña repipi, los cuidé mucho y aun los tengo.

La inspiración está amarrada a buen puerto o es libre cual pirata:
Normalmente la tengo amarrada a la pobrecita, y casi tengo que apuntarme en la agenda: a las 17.00, inspirarse.

Serigrafia, tintas e historias sencillas:
Pues mira, acabas de definir lo que algún día espero que sea mi estilo.

Como gladiador eres más de espada y escudo o de tridente y red:
Soy más de espada y escudo. Además en las películas queda mucho mejor.

Una aliada, una ‘amiga’ llamada internet y sus primas las redes sociales:
Muchas veces esa inspiración de agenda viene de Internet y de redes sociales como Pinterest y Behance. Y sí, soy adicta a Facebook, donde sigo a muchos ilustradores. Es una forma de ver al día su trabajo.

Referentes y espejos en los que mirar:
Hace un par de años descubrí a los ilustradores portugueses y no he podido salir de ahí. Madalena Matoso, Bernardo Carvalho o André da Loba, son de mis prefes.

La rutina del día a día:
Hasta ahora había sido ir a clase, dibujar y ver series. Ahora se me acaban las clases y mi rutina se va a quedar un poco coja.

Como meteoróloga de la ilustración, ¿qué tiempo hará mañana?:
Espero que mejore, y se acabe la lluvia ácida de trabajar gratis o por una miseria.

Algo picadito: Nesquik. ¿Se vale?
Un color: azul turquesa
Una herramienta: la mano izquierda
Un museo: La Fundación Serralves
Un salto: al mundo editorial. Ojala.
Algo caliente: canelones de mi madre.
Un miedo: trabajar duro y aun así no conseguir lo que quiero.
Un viaje: Oporto. Lo tenéis cerquita, es muy barato y es la ciudad más bonita del mundo.
Recargo las pilas: cuando voy a Albacete, con mis padres (ay, las hijas únicas).

¿Por qué las ilustradoras son Bellas? Porque dibujar, trabajar, vivir, en este mundo de tiburones acaba por sacar lo mejor de ellas.